lunes, 7 de julio de 2014

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Hace meses venia buscando la felicidad en alcohol, drogas, chicas que ni conozco o chicas que me hacían mal, cortes, etc. Quien iba a decir que eso lo iba a encontrar en una cama acostada abrazada a una persona, en una sonrisa, en una boca (no cualquiera). Y lo que hace mas lindo a todo esto es el esperar, o lo inesperado.
El estar constantemente esperando a que algo pase, que se acumulen las ganas, no querer pensar tanto en eso porque sabes que falta pero la imaginación te gana y terminas imaginándote cada detalle que querés que pase, desde el primer beso, hasta el roce de dos segundos de sus manos. Y cuando eso pasa... Creo que no hay sensación mas hermosa que llegar al momento y que pase lo que querías, y que la felicidad invada tu cuerpo por completo. Pararte un segundo de ese momento a pensar "al fin".
O lo inesperado, pensar que no va a pasar o que queda tiempo, mucho tiempo para que pase, y de la nada de un segundo para el otro pasa, como si fuera obra del universo o una cosa como esa. Así como asi pasa y no entendes como, ni cuando, ni por que, pero disfrutas por completo que este pasando.
Creo que podria enumerar mil y un momentos, instantes, de esos que te hacen feliz pero me parece en vano. Los tengo todos perfectamente guardados en mi cabeza, y esos que valen la pena no van a desaparecer nunca.
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Me esta gustando esto de demostrar y no decir. Me siento cursi cuando digo las cosas, pero demostrarlas aunque sea con un beso o una sonrisa y que se entienda (supongo que es asi) es lo mas lindo que me paso.

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