Ayer estaba viajando en el colectivo, tranquila, normal, volviendo a mi casa y me puse a pensar (nada anormal en mi). Primero me llamo la atención una señora que estaba sentada adelante mio mirando para mi, trataba de mirarla de reojo para no ser tan obvia; tenia una mirada rara, con fuerza, y toda ella te convencía de que era una mujer exitosa en lo que sea que hace, pero a mi me encanta ver mas allá y no sentí que fuera feliz, y me la imagine de joven, una morocha blanca pálida de pelo largo llena de vida, a la cual le paso algo que le cambio la vida, me imagine que seria un amor, probablemente una mujer, o tal vez un hombre, con quien ella fue inmensamente feliz y se sintió llena de vida y de quien se enamoro profundamente, pero que no duro, por alguna razón termino y su mundo se desmorono, y su vida no volvió a ser la misma.
Creo que veo muchas películas, o leo mucho.
Después de imaginarme eso me di cuenta de la cantidad de vidas diferentes que habían en el colectivo repleto, tantas vidas apretujadas en un transporte publico. Y ahí fue cuando empece a sentirme chiquita. Hay tanta gente, tantas vidas, tantas complicaciones, tanto todo, creo que es incontable. Me pregunte si alguna esas personas era feliz, completamente feliz. No es lo mismo estar conforme, que estar feliz.
Me bajé con un sentimiento de nada del cual ya estoy acostumbrada. Nada, vacía, sin sentimiento alguno, chiquita. Me prendí un cigarrillo como de costumbre, y camine las cuatro cuadras hasta mi casa. Camine pensando, sinceramente no me acuerdo en qué exactamente, tal vez buscaba algún sentimiento adentro mio, y no, no lo encontraba (como de costumbre).
Llegué, saludé, me saqué la campera. Normal, rutinario. Pero me faltaba algo, otra vez.
Sentí que me volvía a pasar todo otra vez, yo estaba mejor, mis ataques estaban siendo moderados y habían días y hasta semanas en las que no me agarraban.
Mi papá me empezó a tratar mal (rutina) sin razón, o tal vez la tenia, pero no era motivo para tratarme de tal manera. Y yo se que el es como yo, y yo soy como el, entiendo como es; carácter fuerte, impulsivo, terco. La diferencia entre el y yo es que yo soy consciente, no del todo, pero lo soy, y el no. No le hice caso, como siempre, no deje que me altere porque se como soy, me conozco mas que nadie en este mundo, pero cuando intente dejar llevar todo, me empezó a faltar el aire -un ataque otra vez no, por favor, no- y mis ojos se llenaron de lagrimas, y cada vez se me iba mas la respiración, y mis ojos estaban totalmente inundados, tanto que empezaron a rebalsar, no soportaban mas, entonces de a poco, tranquilamente, iban cayendo gotas, totalmente contrarias a mi mente que estaba totalmente atormentada y aturdida, pero sin pensamiento alguno. Y ahí fue cuando me levanté, salí corriendo a mi habitación, me puse el abrigo, y corrí directo al patio. Metí mis manos frías rápido en mis bolsillos buscando los cigarrillos y el encendedor, los bolsillos son tan grandes y están tan llenos de cosas que no los logro encontrar, y empiezo a temblar del frió y la desesperación hasta que listo, los encontré. Saco un cigarrillo y lo pongo en mis labios lo mas rápido posible, prendo el encendedor e inhalo, y exhalo, y tranquilidad, un segundo de tranquilidad. Mi patio es grande, con muchas plantas, hermoso, me da placer, y da toda la vuelta a mi departamento. Me voy a una esquina del patio donde haya luz y no haya ventana por la cual pueda pasar gente adentro de la casa y verme, me apoyo en la pared, inhalo, saco el humo, y seguido de eso el llanto. Creo que habrán sido cinco minutos así, cinco minutos en los cuales no pude deshacerme ni de la mitad de la basura y vació que tenia adentro mio. Entre al departamento calmada, pero decepcionada de no haberme podido deshacer de lo que sentía.
Fui a mi habitación, me saque la campera, y me acosté boca arriba cerrando los ojos. Viene mi papa (obvio) y empieza a insistir con responsabilidades y cosas que no hago, ni yo ni mi mama, y grita, y se pone nervioso, y yo siento que estoy a punto de estallar. Me había calmado un poco y otra vez, mis ojos se rebalsan y empiezan a gotear. Me dice que no llore (típico). Ya ni me acuerdo que me dijo, mi mente estaba tan atormentada en ese momento que lo que me decía me entraba por una oreja y no terminaba de procesarlo que ya estaba saliendo por la otra. Algo de los lentes de contacto, la psicóloga y mi mama. Un par de puteadas.
Se fue. Cerré la puerta, me saque los lentes de contacto, apague la luz, me acosté, y explote. Lloraba y lloraba y me apretaba, lloraba con fuerza tratando de que ese dolor que sentía adentro mio se fuera, que salga. No lo soportaba mas. Otra vez la misma sensación, esa sensación de que nada esta bien, de que la única solución que había era no estar viva, morir, matarme. Quería hacer lo que hacia siempre, agarrar una tijera, un cuter, lo que sea, clavarlo en mi piel, y sacar la mierda de adentro mio, pero no podía, les prometí que no lo iba a volver a hacer, y yo sabia que iba a volver, pero ese no era el día, ni el momento.
Me levante a oscuras y fui al pequeñísimo baño de mi habitación, prendí la luz, cerré la puerta. Me mire al espejo, ojos rojos hinchados, llenos de tristeza e infelicidad. Llore, me mire, y me acorde -¿Como una chica tan linda puede hacerse tanto mal a ella misma?- y ese pensamiento no se me va de la cabeza. Me desespere. Abrí la canilla, moje mi dedo indice y medio, me agache, abrí la tapa del inodoro, y los introduje en mi boca. Arcadas, arcadas, y casi no logre expulsar nada, tenia miedo de que alguien entre a mi habitación, escuche y se enteren de algo mas. No, no quería eso. Me pare, me limpie la mano, y apoye mis manos fuerte contra el lavamanos, lo empujaba con fuerza. Miraba mis brazos, mis manos y luego el espejo, y ahí estaba yo, totalmente vacía, incompleta, infeliz, otra vez. Y me pegue, una, dos, tres veces. Llore mas, y mas. Abrí la puerta, salí y me acosté otra vez.
Pensé en pedir ayuda, ya me dijeron que lo haga cada vez que me pase eso, pero para mi pedir ayuda es igual que querer llamar la atención, soy muy terca y errónea como para hacerlo.
Lloré. Pensé. Lloré mas.
[Help - Hurts]
Viene mi papa, y empieza a entender que caí otra vez, que no es mi culpa, que no lo puedo evitar. Me abraza y me dice unas palabras de consuelo junto con un "no escuches música deprimente si estas así" pero no puedo, no lo puedo evitar.
[Breathe me - Sia]
Llanto.
[I'm in here - Sia]
[Chandelier - Sia]
Empece a hablar, y contar un poco lo que me pasaba en el momento. Me calmé. Deje de llorar. Y a la media hora ya estaba riéndome como si no hubiera sido nada. Me olvidé.
Escenas como estas tengo millones en la cabeza. Es siempre lo mismo. Empiezo a pensar, surge un ataque, quiero morir, a veces acciono y otras no, mucho llanto, crisis, y cuando logro calmarme se me pasa todo por completo. A veces paso de estar llorando y queriendo morir a reírme llena de vida, o viceversa. Y lamentablemente los momentos de crisis y vacío son mas que los que están llenos de vida y felicidad.